Home » Social Media » Decálogo de la mente analítica

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El ser humano tiende al orden por naturaleza. Desde que tenemos uso de razón intentamos analizar y categorizar lo que nos rodea. Cuando somos bebés, nos domina la curiosidad y mareamos a nuestros padres con preguntas en bucle sobre el por qué de todo. En el momento en que nos acercamos al ecosistema del Social Media, nos pasa exactamente lo mismo. Nos enfrentamos a clientes que son como recién llegados a este mundo. Se cuestionan todo y debemos saciar sus preguntas a partir de la experiencia.

Como bebés en constante aprendizaje, os desvelamos este decálogo de la mente analítica:

  1. Observar para deducir. Existen una gran cantidad de datos no estructurados a nuestro alcance. Debemos estudiar atentamente el entorno social del cliente: sus perfiles, seguidores, tipos de interacción, contenidos… Seguimos una de las citas de Albert Einstein: ”I have no special talent. I am only passionately curious”.
  2. Ponerlo todo en duda. ¿Por qué creer todo lo que nos dicen? ¿Por qué la gente reacciona positiva o negativamente ante un mismo contenido? ¿Por qué hay imágenes que atraen y otras que repelen? ¿Por qué debemos seguir las pautas establecidas? ¿Por qué? Nunca dejemos de ser como niños pequeños que se preguntan constantemente “¿y por qué?”
  3. Usar el sentido común. Hay muchos gurús o expertos en la materia que marcan directrices o guías de estilo. Pero como dijo la gran Audrey Hepburn “mi vida no es teorías y fórmulas. Es instinto y sentido común”. Esto mismo es aplicable a la analítica en Social Media. Cada proyecto es un mundo lleno de peculiaridades y especificaciones.
  4. Pensar en el destinatario de tu informe. Un error muy común es pensar que nuestros interlocutores van a entender nuestro argot y nuestra manera de analizar y estructurar los contenidos a través de nuestras herramientas. Y ¡ojo! Decimos nuestras, ellos ni las conocen ni las esperan. Simplifiquémosles la vida, expliquemos las cosas de forma clara.
  5. Los números absolutos no aportan. 1000 RT, 50 likes, 30% de sentimiento positivo, 10% de engagement, visto por 70 personas, incremento del 15% de comunidad… Hay que ponerlos en contexto, darles forma y dotarles de sentido. Y también darles cariño. Sin él, los datos negativos eclipsan los logros.
  6. Estudiar las tendencias. ¿Cuál es la mejor herramienta para monitorizar una marca en Internet? Cada proveedor de software dará una respuesta diferente. Herramientas hay mil, cada vez más. Así que al final del viaje para elegir una plataforma de Social Media monitoring es necesario mirar con cierta distancia los datos absolutos e interpretar las tendencias. La abstracción y la generalización de términos permite manejar con más facilidad la información.
  7. Establecer el objetivo de la monitorización. Un informe es poco útil sin aclarar por qué se quiere monitorizar y analizar cómo está una marca o empresa en Internet y redes sociales. Sin un objetivo claro, uno cae en la parálisis por análisis. Se piensa que cualquier dato es importante, y lo es sólo en la medida en que se ajusta a las necesidades y objetivos de cada informe. La clave es saber de dónde salen los datos, en qué grado se puede confiar en ellos y, luego, pensar qué se puede hacer con los mismos.
  8. Definir qué son las conversiones. Aunque a veces es complicado, siempre hay un objetivo para todas las acciones que se realizan en Social Media. Generalmente, el fin último es vender: producto, marca, posicionamiento, etc. Y, gracias a las ventajas del mundo online, estos objetivos quedan definidos a través de las conversiones. La rentabilidad es un concepto que siempre está presente.
  9. Diferenciar entre datos cuantitativos (tamaño de la comunidad, visitas… ) y cualitativos (comentarios, post compartidos en Facebook, favoritos en Twitter…). En las redes sociales no todo es tráfico. Y, según define Luz Núñez en este post, los analistas estudian cómo está la marca en Internet y medios sociales con el objetivo principal de “convertir la información en conocimiento”. Así que cada indicador aporta su granito de arena para tener una visión tan detallada como queramos de la salud 2.0 del cliente.
  10. Disfrutar para convencer. Al finalizar este decálogo, aparece la vena “persuasiva” de cualquier analista. Si haces lo que amas y has aprendido durante el proceso, transmitirás al cliente esa motivación y podrás explicar mejor los conceptos y estrategias. Dicen que el entusiasmo se contagia.

¿Estás listo para empezar una epidemia?

Vía Territorio Creativo

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